24 Dic 2019

#72 – Diciembre 2019

Dios nos ha creado a su imagen y semejanza; es decir con un alma inmortal y con libertad. En el alma se insertan las dos potencias del hombre: su inteligencia y su voluntad. La primera para conocer la verdad, y la segunda para elegir el bien. Pero no podemos hacerlo si no somos libres. La libertad permite optar por la verdad y el bien, y hace que dicha elección tenga mérito y valor.

Estamos hechos para elegir la Verdad y el Bien, es decir a Dios mismo; y cuando lo hacemos encontramos nuestra identidad y la verdadera felicidad. Ello está en el ADN de nuestro espíritu. Cuando optamos por la Verdad y el Bien, nos sentimos reconfortados, porque nuestra libertad encuentra su sentido. En cambio, cuando elegimos el error y el mal, en el fondo la felicidad no llega.

 

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